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LA POLÍTICA DE CALIDAD EN EDUCACIÓN SUPERIOR.Parte III: La visión comercial. Los rectoras y representantes de las Universidades integrantes de la Red de Macrouniversidades Públicas de América Latina y El Caribe, observan con preocupación las tendencias de mercantilización de la educación superior, impulsadas por organismos financieros internacionales y por los acuerdos de comercialización multilaterales y regionales que, de consolidarse, afectarían la esencia misma de la educación superior, su carácter de bien público al servicio de la colectividad y su importante papel en el desarrollo económico, social y cultural de la humanidad; por lo que reunidos en la Ciudad de México el 20 de junio de 2005, acordaron: 1. Respaldar y suscribir plenamente el documento: “Compartiendo la Calidad de la Educación Superior más allá de las fronteras: Una declaración en nombre de las Instituciones de Educación Superior en el ámbito mundial” por considerar que es acorde con los principios de cada una de las universidades integrantes de la Red. 2. Defender la necesidad de un marco regulador de la educación superior entre naciones sustentado en principios de solidaridad e integración entre naciones, coordinado por organismos especializados en el ámbito de la educación, por lo que rechazamos la ingerencia de instancias comerciales mundiales o regionales. 3. Demandar a nuestros respectivos Estados a que preserven y apoyen el contenido social y colectivo de la educación superior, excluyendo de los acuerdos y tratados comerciales internacionales la incorporación de la educación superior[1]. Por lo visto, tanto las políticas macro como su aplicación práctica requieren una visión de conjunto capaz de mirar las cosas por sus partes y en detalles para lograrlas a largo, mediano y corto plazo evitando la comercialización de un bien humano. En los sexenios anteriores, los titulares de educación se fueron por lo inmediato, facilitando la intervención de casas comerciales para realizar con criterios estrechos –e intereses anchos- la evaluación externa propios de factorías, servicios de control sanitario, mercantil, archivo o mantenimiento, pero nunca de una de la actividades sociales más sensibles: la educación que tiene tanto de memoria condensada del pasado, como de creatividad abierta a la impronta de sucesos del momento y, no se diga, futuros. En concreto, si del lado de la administración pública detectamos la falla histórica señalada, ¿cuál ha sido hasta ahora la postura generalizada de los oferentes del servicio? En general la comercialización del servicio educativo. En los últimos seis años la oferta educativa superior en Puebla creció al doble, de 100/110 instituciones registradas en 1998 a 200/210. Con una COEPES utilizada para privilegiar a pocos sectores, sin más directriz que avalar la asignación presupuestal convenida, sin procedimientos e instrumentos idóneos para la solicitud y autorización de RVOE y apertura de instituciones, el crecimiento además de lo señalado, fue caótico. (Continuará: La visión Comercial). Mientras en el ámbito internacional y nacional los organismos e instrumentos de la política se creaban y afinaban, en Puebla la oferta educativa creció durante los sexenios pasados sin más regulación que la propia del mercado capitalista pre-monopolista: a lo salvaje. Analizado el comportamiento institucional, en esta entrega nos centramos en la actitud de los particulares solicitantes y ejecutantes activos de RVOE[2], siempre en general para no herir susceptibilidades; en todo caso, que se ponga el saco a quien le ajuste, y como para poder comprender el comportamiento de caso se requieren elementos contextuales (filosóficos, sociológicos, psicológicos, éticos), trataremos el tema desde el enfoque de la complejidad[3]. El sistema educativo formal desde el preescolar hasta el posgrado tiene su razón de ser en el acto racional de crear las condiciones propicias para el desarrollo de las capacidades intelectuales superiores humanas concretadas en lo cultural. A diferencia de los aprendizajes adquiridos por experiencia propia o prácticamente, lo cual es absolutamente permisible y no impide que alguien escale por sí solo al máximo nivel de desarrollo cognitivo en las condiciones socio-históricas y de invención científico tecnológicas, dando fe de sus capacidades excepcionales, la educación formal va dirigida a sujetos con capacidades medias, incluyentes de los sujetos con capacidades diferenciadas, para ayudarles a avanzar desde las experiencias concretas hasta la integración de pensamientos complejos. Para “pensar en complejos”, requerimos apoyarnos en muchas herramientas, algunas de la razón, otras para la selección de procesos adecuados a las finalidades que nos proponemos y, las más, para ejecutar acciones prácticamente mediante procedimientos y técnicas para el mejor empleo de los materiales, los medios, las maquinarias e insumos. (Continuará: La visión académica.)
[1] “Compartiendo la educación superior más allá de las fronteras: una declaración en nombre de las instituciones de educación superior en el ámbito mundial”. Cd. de México, 20 de junio del 2005.
[2] RVOE. Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios. Autorización por escrita obtenida del Estado por Decreto Presidencial o Acuerdo Secretarial, para impartir educación certificada legalmente, otorgando títulos, diplomas de especialidad y grados de maestría y doctorado, así como cédulas otorgadas por la Dirección General de Profesiones de la SEP para ejercer las profesiones.
[3] La teoría de la complejidad. Heinz Dieterich postula que la sociedad moderna es un sistema dinámico complejo humano sin parangón en la historia, para el estudio y comprensión de la cual resultan limitados los enfoques biologicistas, físicos y mecánicos propios del estructuralismo. Teoría de los Sistemas Dinámicos Complejos Humanos (TSDCH), en: El socialismo del Siglo XXI, Ediciones de Paradigmas y Utopías, 2003, 68/73 pp. |
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