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LA POLÍTICA DE CALIDAD EN EDUCACIÓN SUPERIOR.Parte IV: La visión académica.
Alejandro Solís El desarrollo del ser humano es tal que, tanto en la actividad más práctica, como en los procesos y no se diga en lo teórico, interactúa dialécticamente además de entre sí con elementos de la realidad concreta tocados mediante los sentidos, percibiéndolos por sus características, describiéndolos mediante comparaciones analógicas simples o complejas de tipo correlacional y explicaciones de fondo estructuradas con conceptos clave del pensamiento científico, como son las teorías, enunciados, categorías, y conceptos de enfoques, procesos, procedimientos y técnicas de trabajo. Es decir, el objeto social de la educación desde el preescolar hasta el posgrado es el abordaje paulatino, a menudo desequilibrante, de los alumnos al pensamiento racional juicioso, científico. Palabras “duras” para la visión comercial educativa, poco o nada de eso importa a los mercaderes de la educación lanzados como hordas tras la demanda educativa y los RVOE, inclusive hace poco denunciados como medio de componendas, pago de facturas por apoyos políticos, o simple y llana transacción. Bastaría con darse una vuelta por los archivos de programas autorizados en esos años para comprobar el bajo nivel argumentativo de la necesidad social, académica y profesional de un 90% de ellos. Obviamente, y sobre todo al pasar los hechos cotidianos, las culpas se socializan de tal manera que la falta de sustentación de la mayoría de los planes de estudio autorizados tiene que ver –Aunque Ud. No lo Crea- con… la baja capacidad de abstracción de la sociedad mexicana, la falta de regulación de la educación superior y la comercialización comentadas en las dos entregas anteriores. Indudablemente, ya sea como dueños, jefes medios o sirvientes no sólo por afanes de ganancias prontas se hacen mal las cosas, a menudo también por resistirse a hacerlas mejor a cambio de mendrugos quincenales. El caso es que allí están RVOE erráticos y proyectos insustanciales de escuelitas y escuelotas irrelevantes, inclusive mal redactadas y con horrores ortográficos que evidencian en la mayoría de quienes aspiran a enseñar a otros, ausencia de conocimientos básicos de comunicación, comprensión analítica, síntesis, trabajo en equipo. Esa es la realidad, pero ¿y cuál es explicación académica sobre la errónea estructuración de planes de estudio que se imparten o impartirán? La generalidad de los responsables de las IES-P, cuando deciden probar suerte en el mercado de educación superior suponen que para impartir un plan de estudios basta con solicitar una licencia en la SEP, como si se tratase de vender tacos o, a semejanza de sus experiencias estudiantiles, por creer que nomás se trata de listar materias y juntar en un aula a profes y clientes, digo, estudiantes. Poniendo al frente del nego a un buen administrador se dedican a pastorear la demanda, mucha de ella derivada del rechazo anual de la universidad pública. Ignorantes de que educar a otros requiere más que una licencia sanitaria, no conciben ni se preocupan por sustentar su plan de estudios con algún paradigma, corriente, enfoque y teoría pedagógica. Vamos, ni siquiera con cierta metodología, procedimiento o técnica didáctica para orientar el proceso de enseñanza y aprendizaje; dejan en manos de profesores aislados decisiones clave de la vida en las escuelas, como son la orientación social y profesional del plan de estudios, el modelo educativo y el modelo didáctico. Casi todas las IES-P son como un mercado de pulgas, donde cada profesor necesitado vende ocurrencias a sus alumnos, a menudo en contra de opiniones de coordinadores y supervisores que saben de educación lo que sus patrones de diseño curricular, nada. (Continuará: La visión integrada de la educación.)
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